miércoles, 26 de febrero de 2014

SILVIO RODRIGUEZ LE RESPONDE A RUBEN BLADES

"Las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara sabía algo de eso y decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia, como cuando las encopetadas damas de la alta sociedad salen a hacerle caridad a los que no tienen justicia.

Una revolución es un vuelco, una ruptura, un abrupto cambio de perspectiva. Es cuando los oprimidos dejan de creer en que los que mandan –los que los oprimen– tienen la verdad de su lado, y piensan que el mundo puede ser diferente de como ha sido hasta entonces.

Pero claro que los opresores no se resignan a abandonar sus posiciones de dominio y luchan a vida o muerte por ellas, aunque aparentemente, los “otros” sean sus connacionales: enseguida se enajenan de la mayoría del pueblo, porque las revoluciones –no los golpes de estado– siempre son obra de la mayoría.

En un respetuoso diálogo con el presidente venezolano aunque no tanto con sí mismo, el cantautor Rubén Blades, hace años uno de los abanderados de la canción social en América Latina, expone su concepto de revolución:

Para mí, la verdadera revolución social
es la que entrega mejor calidad de vida a
todos, la que satisface las necesidades
de la especie humana, incluida la necesidad
de ser reconocidos y de llegar al estadio
de auto-realización, la que entrega oportunidad
sin esperar servidumbre en cambio.
Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido
todavía con ninguna revolución[1].

Ni va a ocurrir en ninguna revolución verdadera, Rubén. No era sino la voluntad de mejorar la calidad de vida de la gente lo que inspiró la Reforma Agraria cubana, que entregó parcelas a miles de campesinos sin tierra y, esencial para procurar mejor calidad de vida, fue la alfabetización cubana de 1961, –porque no hay autorrealización sin saber leer– pero enseguida llegaron la invasión de Bahía de Cochinos y el bloqueo económico que es repudiado cada año en la ONU, aunque acaba de cumplir 52.

Me fascina esa idea de que una revolución social “satisface las necesidades de la especie humana”, y claro que eso solo lo hace una revolución cuando se la ve históricamente: no habría democracia ni derechos humanos sin la prédica de los iluministas: sin Voltaire, Montesquieu, Rousseau, pero los que llevaron adelante esas ideas en la práctica social, los que las impusieron como “necesidades de la especie humana” –Danton, Marat, Robespierre , porque las monarquías gobernaban por derecho divino– guillotinaron a la aristocracia francesa que se rebeló contra ellas, la aristocracia que ahogaba en sufrimientos, en miseria los derechos de los sans culottes, acaso los que Evita Perón llamó en su momento “los descamisados” y Martí “los pobres de la tierra”.

El tiempo ha pasado, nos recuerda Blades, pero los derechistas venezolanos llaman “los tierrúos” a esos pobres sin zapatos que ellos explotan en el siglo XXI. Es imposible que una revolución haga felices a los dos grupos, porque la revolución va a dar justicia, y hacer justicia no es una fiesta de cumpleaños.

Es decir que nunca ha habido una revolución social como entiende Blades que debe ser. ¿Será que él no sabe lo que es una revolución social? Según se deduce de lo que escribe, no lo la sido ni la inglesa, ni la francesa, ni la rusa, ni la mexicana, ni mucho menos la cubana que lideró Fidel Castro. Presumo que tampoco la venezolana de hace doscientos años, pese a que Blades escribe de esa Venezuela que ama como “el pueblo de Bolívar”. Y ¿qué hizo el Libertador? ¿Una tranquila y plácida obra de bienestar social? No gritó Patria o Muerte, sino que firmó un decreto de guerra a muerte para los enemigos de la patria, que eran los de la revolución.

Blades no sólo lo proclama ahora en esa respuesta a Maduro, sino que lo cantaba en sus canciones latinoamericanistas: “de una raza unida, la que Bolívar soñó”. Entonces, ¿el intento de realizar el sueño de Bolívar no es el proceso integrador que emprendió Chávez, y que enfrenta a un imperio que nos quiere divididos, sino que únicamente servirá para mover el culo bailando salsa? Y cantar a voz en cuello: “A to’a la gente allá en los Cerritos que hay en Caracas protégela”. A “to’a esa gente” la protegen, además de María Lionza, los médicos de Barrio Adentro, porque esos que gritan y agreden en las calles no se ocuparon jamás de la salud de los venezolanos humildes.

Tal vez fue María Lionza la que los mandó a bajar de los Cerritos, cuando el golpe de estado de abril de 2002, para sitiar el ocupado palacio de Miraflores y exigir el regreso del presidente que habían elegido. No te dejes confundir, Blades, “busca el fondo y su razón”, y trata de entender las revoluciones de la historia, no las que soñamos para tranquilizarnos.

Para Blades, el programa político del chavismo “obviamente no es aceptado por la mayoría de la población”. Lo que quiere decir que la mayoría que eligió a Maduro, no lo es. Blades ignora las 18 elecciones ganadas por el chavismo y el casi 60% de votantes que el PSUV obtuvo en las elecciones de diciembre –que la derecha dijo que sería un plebiscito– y declara mayoría a los representantes de la vieja derecha derrocada por Pablo Pueblo, porque ese hombre –nos recordó Neruda– despierta cada doscientos años, con Bolívar.

Me recuerdo a mí mismo, en los años setenta, en el antiguo apartamento de Silvio Rodríguez, con su puerta negra en la que había golpeado el mundo, descubriendo los primeros trabajos de Rubén Blades con la orquesta de Willy Colón. Nos encantábamos de encontrar una salsa patriótica, “La maleta”, aunque sabíamos que no eran ideas unánimes entre los latinoamericanos. Ninguna idea hondamente renovadora consigue apoyo unánime, al menos cuando aparece: el poder establecido –eso que los norteamericanos llaman stablishment– tiene muchos resortes, muchas maneras de “convencer”, de imponer sus intereses, y sabe que son pocos los que no ceden ante ellos.

Una cosa es cantar y otra vivir lo que se canta, y cantarlo en todas partes. Tengo vivo el recuerdo de ese extraordinario salsero que es Oscar D’Leòn, cantándole, en los años ochenta, a un público cubano que lo adoraba, que llenaba un coliseo de 15 mil localidades para escucharlo y cantar con él. Lo recuerdo feliz, arrojándose al suelo del aeropuerto de La Habana para besar la tierra de la isla al partir y, a las semanas, lo vi abjurando de su viaje a Cuba, cuando los magnates del disco en el Miami contrarrevolucionario, lo acusaron de comunista por cantar en La Habana, y amenazaron con cerrarle todas sus puertas, que eran también las más lucrativas de su realización como artista.

Oscar sabía que esa derecha, esa burguesía –y mucho menos el poder imperial que tenían detrás– no bromeaban: a Benny Moré, que era el mejor cantante de América Latina, la RCA Víctor no le grabó un disco más cuando decidió quedarse a vivir y a cantar en la Cuba revolucionaria.

Todo me lo explico, pero tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser."

Silvio Rodriguez

jueves, 4 de julio de 2013

A los nacidos entre 1975 y 1985

El objeto de esta nota es la de reivindicar a una generación y media, la de todos aquellos que nacimos entre los años '75 y finales de los 80, la de los que estamos siendo actores de algo que nuestros progenitores ni podían soñar, la de los que tomarán las decisiones importantes en un futuro no muy lejano.
- Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle y en los recreos del colegio a las canicas (las blancas valian mas), al trompo, a la escondida, al mundo(el que tenia la cáscara de platano era el mejor), al elástico, y a los policias y ladrones (ya todos sabian a quien atrapar) a la vez, somos la primera que hemos jugado videojuegos como pimball (0.30 el rin), atari y super nintendo (0.30 el cuarto de hora), los primeros en ir a parques de diversiones o los primeros en ver dibujos animados en color.
- Fuimos los últimos en grabar canciones de la radio en casettes y los primeros en usar walkman y el chat. (MIRC)
- Se nos ha etiquetado de generación X y tuvimos que tragarnos, Salvado por la Campana y Los años maravillosos (te gustaron en su momento, velas ahora...). Lloramos con Carrusel, y nos moríamos si no llegábamos a ver Nubeluz.
- Somos los ultimos en teclear en maquinas de escribir y los primeros en enviar el currículum por Internet.
- Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico.
- Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos el tetris, Mario Bross, top gear, vimos los anuncios de los primeros celulares y creímos que Internet sería un mundo libre.
- Somos la Generación de Nubeluz, Xuxa, G.i. Joe, los Thunder Cats, los Transformers, He-Man y las Tortugas Ninja, Looney Tonnes, Supercampeones, Los caballeros del zodiaco, de los pitufos, La Pantera Rosa , Los Picapiedras, el pájaro loco. Las niñas morian por ver Candy y sufrian por su Anthony.
- Los que crecieron escuchando a Queen, Soda, Madonna, Metalica, Kiss, Michael Jackson y Guns ´N Roses. También estaban las Azúcar Moreno, Magneto y los New Kids on the block.
- Nos emocionamos con Superman, ET, Mi amigo Mac, La Historia sin fin o En busca del Arca perdida.
- Nunca hablabamos malas palabras delante de personas mayores...¡¡¡te sacaban el ancho!!!
- Comíamos jugo en polvo y la leche ENCI era buenaza!!! hasta que aprendimos a mezclarla con Nesquik o Milo que era más rico aún.
- No teníamos psicologos para problemas de concentración y/o aprendizaje... sino aprendías.. te caía nomás!!!
La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia!!!!Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos:
- viajábamos en autos sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag, hacíamos viajes de 10-12h y no sufríamos el síndrome de la clase turista.
- No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
- Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas y codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en punta. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces.
- No había Moviles. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila o bolsón que rara vez tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas!!! Comíamos dulces y tomábamos bebidas, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
- Compartimos botellas de bebidas y nadie se contagio de nada, excepto de los piojos del cole, cosa que se solucionaba lavándose la cabeza con 'quitoso' o nopucid o en el peor de los casos kerosene.
- No tuvimos PlayStation 4, ni 1000 canales de televisión, ni pantallas planas, sonido sunround, mp3s, ipods, computadores e Internet, pero nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos globos de agua o papelitos con liga. Bebíamos agua directamente del caño, agua sin embotellar, Y nunca escuchamos sobre el calentamiento global.
- Cortejabamos jugando a la botella borracha o al verdad o castigo, no en un chat diciendo  xD =* ,"alguien sabe que mierda significa"? ni pretendíamos llamar la atención mediante un fotolog ni auto denominándonos pokemones ,EMOS, etc.
- Éramos responsables de nuestras acciones y acarreábamos con las consecuencias, no había nadie para resolver eso.
Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
Tú eres uno de ellos?? ¡Felicidades! ya tas bien viejo..
Pero que rico añejar así!!! porque estas vivencias no se olvidan así nomás...
En fin...vivimos una de las mejores epocas... y q nos envidien por eso... jejeje
nadie tendra una niñez como la nuestra ni una juventud como la que ahora tenemos!

GENERACION X