http://www.youtube.com/watch?v=-q18nizw2VQ&sns=tw
jueves, 6 de marzo de 2014
Documental completo "Mi amigo Hugo", de Oliver Stone, producción de teleSUR
Documental "Mi amigo Hugo", de Oliver Stone, producción de teleSUR. Venezuela, 5 de marzo,
http://www.youtube.com/watch?v=-q18nizw2VQ&sns=tw
http://www.youtube.com/watch?v=-q18nizw2VQ&sns=tw
miércoles, 5 de marzo de 2014
Innerhalb von 1 Jahr von Start teilen wir Ihre Artikel @esilvacuadra "Hugo Chavez und Allende Weg zum Sozialismus Hugo Chavez und Allende Weg zum Sozialismus"
Hugo Chavez zurück Fahnen Salvador Allendes Unidad Popular und die chilenische Volk Bau einer neuen Straße zum Sozialismus des XXI Jahrhunderts in der Bolivarischen Republik Venezuela.
Allendes Unidad Popular Regierung versuchte ein ungewöhnlicher Weg chilenischen Sozialismus fuhr einen tiefgreifenden Wandel ohne Gewalt sich auf Respekt und der demokratischen Transformation unserer Institutionen , wurde aber von Blut und Feuer gesichert Wirtschaftspolitik rechts und Militär gestürzt die Mercury ein großes Geschäft, das PDC und US-Imperialismus. Vierzig Jahre nach der dramatischen Niederlage Chavez kam , um zu zeigen , dass Demokratie und Volksaktivismus kann ein Werkzeug für echte Transformation Horizont der Gerechtigkeit und Sozialismus für unsere Gesellschaften zu öffnen. Chavez fuhr einen verfassungsgebenden Versammlung für eine neue Verfassung , die das venezolanische Volk wieder ihre Rechte und den Wiederaufbau der Republik, eine neue Korrelation Erzeugung eines beispiellosen revolutionären Umgestaltung zu bauen erlaubt. Eine neue Art, zutiefst demokratisch, Umverteilungs , partizipative und beliebte Sozialismus. Dank der Führung von Präsident Chavez das venezolanische Volk bravo wieder seine Würde , die Rolle und Macht. Deshalb betrachten die Allende Chavez von der unsrigen . Mit der regionalen und globalen Führungs erworben Hugo Chavez, die sozialistische und antiimperialistische Linke wieder Stärke , Kraft, Internationalismus und rufen Sie in der Phantasie von Millionen von Menschen auf allen Kontinenten und Völker , für eine gerechtere , würdig und libertären Welt zu kämpfen . Chávez trug wie kein Führer aus dem globalen Süden zu überwinden, Trägheit und Gefühl des Verlustes der Welt verlassen . Als Sozialist führte er einen unorthodoxen revolutionären Prozess . Es war ein großes Volkserzieher, gerettet, neu interpretiert und gestaltet die mündliche Erinnerung an die unterdrückten und gab ihm eine neue Bedeutung der Konzepte von Nation und Souveränität von unten. Wenn jemand wie die ständige Praxis der Pädagogik der Unterdrückten, Paulo Freire brasilianischen Lehrer sprach serviert wurde, war Präsident und Oberbefehlshaber .
Chavez war ein Soldat , der uns von der linken Seite in Einklang zu bringen mit den besten von den Soldaten, die Teil unseres Volkes sind gemacht . Er trug wie alle unsere Geschichte des Kampfes für die Unabhängigkeit und Emanzipation unseres Amerika mit einer neuen Interpretation und Re-Lektüre der Helden und Heldinnen unseres Kampfes für unsere Unabhängigkeit zu erholen. Ein Próceres sie von ihren Sockeln und erklärte ihnen , im Gegensatz zu den offiziellen Interpretationen immer in den Dienst der Oligarchie und der herrschenden Eliten . Die für die Menschen aus der populären Kultur und den Interessen der Ausgebeuteten wieder angeeignet . " Ein Schritt Sieger ", wie er oft erinnert an die Schlacht von Ayacucho , die Bolivarische Revolution voran echten Prozess ohne " Kopie ", wie postuliert, José Carlos Mariátegui und in denen Chavez verkörpert " einen heldenhaften Schöpfung " bis zum Ende ihrer Tagen.
Chavez hat die vorliegende zu Antonio Gramsci , eine titanische Kampf um Hegemonie mit dem Imperialismus und seinen lokalen auf den Sinn der Demokratie , die sozialistische Umgestaltung voran Verbündeten führen . Kampf- und Streit erreicht eine Dimension noch nie zuvor gesehen und neuen Protagonisten und partizipative Formen der Demokratie installiert .
Als Präsident Hugo Chavez strategisch dazu beigetragen, die Integration unserer Völker und war ein echter Anhänger des Simon Bolivar im Kampf um den zweiten Unabhängigkeit unseres Amerika. Es war eine harte und entscheidende Treiber der ALBA , UNASUR und MERCOSUR . Dank seiner unermüdlichen Ausdauer und Führung, die Gemeinschaft der lateinamerikanischen und karibischen Staaten CELAC gegründet. So eng miteinander verbunden sind der Bolivarischen Prozess mit dem Kampf für Integration und einer multipolaren Welt , dass sein Nachfolger ist sein ehemaliger Außenminister , heute President verantwortlich , Nicolas Maduro , der keinen Zweifel, wird Präsident bei den bevorstehenden Wahlen am 14. April gewählt werden müssen.
Chavez wird nicht vergessen, seine Menschen, nicht uns Allende oder die Menschen, die sich für Gerechtigkeit , Selbstbestimmung und Sozialismus zu kämpfen. Möchte Kommandant Hugo Chávez erinnern, als ich die Ehre hatte, präsentiert auf der Radrennbahn des Nationalstadion in Santiago im November 2007 in der Volks -Gipfel. Spüren Sie das Gedicht von Pablo Neruda in seinem Lied Bolivar : " Sind Sie oder sind Sie nicht , oder wer du bist? Und wenn man in der Zentrale der Berg sagte:
Awake alle hundert Jahren, als die Menschen zu wecken. "
Esteban Silva Cuadra
Santiago, 1. April 2013
A 1 año de su partida compartimos artículo de @esilvacuadra "Hugo Chávez y la vía allendista al socialismo Hugo Chávez y la vía allendista al socialismo"

Hugo Chávez retomó las banderas de Salvador Allende, la Unidad Popular y el pueblo chileno construyendo una nueva vía al socialismo del siglo XXI en la República Bolivariana de Venezuela.
Allende con la Unidad Popular intentó una inédita vía chilena al socialismo impulsando una transformación profunda sin recurrir a la violencia confiando en el respeto y la transformación democrática de nuestras instituciones pero fue derrocado a sangre y fuego por los militares respaldados por la derecha económica y política, El Mercurio el gran empresariado, el PDC y el imperialismo norteamericano. A cuarenta años de esa dramática derrota Chávez vino a demostrarnos que la democracia y el protagonismo popular pueden ser un instrumento de transformación real que abra horizontes de justicia y de socialismo para nuestras sociedades. Chávez impulsó una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución que le permitió al pueblo venezolano recuperar sus derechos y refundar la República para construir una nueva correlación generando una inédita transformación revolucionaria. Una nueva vía al socialismo profundamente democrática, redistributiva, participativa y popular. Gracias a la conducción del Presidente Chávez el bravo pueblo venezolano recuperó su dignidad, protagonismo y poder. Por ello, consideramos a Chávez el más Allendista de entre los nuestros. Con el liderazgo regional y mundial que adquirió Hugo Chávez, la izquierda socialista y antiimperialista recuperó fuerza, vigencia, internacionalismo y convocatoria en el imaginario de millones de personas y en todos los continentes y pueblos para luchar por otro mundo más justo, digno y libertario. Chávez contribuyó como ningún líder desde el sur del mundo a superar la inercia y la sensación de derrota de la izquierda mundial. Como socialista encabezó un proceso revolucionario no ortodoxo. Fue un gran pedagogo popular, rescató, reinterpretó y proyectó la memoria oral de los oprimidos y le confirió un nuevo sentido a los conceptos de patria y soberanía desde los de abajo. Si hay alguien que ejerció como practica constante la pedagogía del oprimido de la que hablaba el maestro brasilero Paulo Freire fue el Presidente Comandante.
Chávez fue un militar que nos hizo reconciliarnos desde la izquierda con lo mejor de los soldados que son parte de nuestros pueblos. Contribuyó como nadie a recuperar nuestra historia de luchas por la independencia y emancipación de nuestra América con una nueva interpretación y re-lectura de los héroes y heroínas de nuestras luchas por nuestra independencia. A los próceres los bajó de sus pedestales y los explicò en contraposición de las interpretaciones oficiales siempre al servicio de las oligarquías y de las élites dominantes. Los re-apropió para el pueblo desde la cultura popular y los intereses de los explotados. “A paso de vencedores” como decía a menudo evocando la batalla de Ayacucho, la revolución bolivariana avanzó en genuino proceso sin “calco ni copia” como postulaba José Carlos Mariátegui y en el cual Chávez encarnó “una creación heroica” hasta el final de sus días.
Chávez trajo al presente a Antonio Gramsci al liderar una titánica disputa por la hegemonía con el imperialismo y sus aliados locales sobre el sentido mismo de la democracia para avanzar en la transformación socialista. Combate y disputa que alcanzó una dimensión nunca antes vista y que instaló nuevas formas de democracia protagónica y participativa.
Como Presidente Hugo Chávez contribuyó de manera estratégica a la integración de nuestros pueblos y fue un genuino continuador del libertador Simón Bolívar en la lucha por la segunda independencia de nuestra América. Fue un tenaz y decisivo impulsor del ALBA, UNASUR y MERCOSUR. Gracias a su infatigable constancia y liderazgo se constituyó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC. Tan íntimamente vinculado se encuentra su proceso bolivariano con la lucha por la integración y un mundo multipolar que su sucesor es su ex canciller, hoy Presidente encargado, Nicolás Maduro, quién no tengo dudas será electo Presidente en los próximos comicios del 14 de abril.
A Chávez su pueblo no lo olvidará, tampoco nosotros los Allendistas, ni los pueblos que luchan por la justicia, la autodeterminación y el socialismo. Prefiero recordar al Comandante Hugo Chávez cuando tuve el honor de presentarlo en el Velódromo del Estadio Nacional en noviembre de 2007 en Santiago en la Cumbre de los Pueblos. Evocando el poema de Pablo Neruda en su canto a Bolívar: “¿Eres o no eres o quién eres? Y mirando al Cuartel de la Montaña Dijo:
Despierto cada cien años Cuando despierta el pueblo”.
Esteban Silva Cuadra
Santiago, 1 de abril de 2013
viernes, 28 de febrero de 2014
¿Hay riesgo democrático en Venezuela?
En meses recientes ha habido, en Venezuela, cuatro sufragios decisivos: dos votaciones presidenciales, elecciones a gobernadores y comicios municipales. Ganados todos por el bloque de la revolución bolivariana. Ningún resultado ha sido impugnado por las misiones internacionales de observación electoral. El sufragio más reciente tuvo lugar hace apenas dos meses… Y se concluyó por una neta victoria –11.5 por ciento de diferencia– de los chavistas. Desde que Hugo Chávez asumió la presidencia en 1999, todos los comicios muestran que, sociológicamente, el apoyo a la revolución bolivariana es mayoritario.
En América Latina, Chávez fue el primer líder progresista –desde Salvador Allende– que apostó por la vía democrática para llegar al poder. No se entiende lo que es el chavismo, si no se mide su carácter profundamente democrático.
La apuesta de Chávez ayer, y hoy de Nicolás Maduro, es el socialismo democrático. Una democracia no sólo electoral. También económica, social, cultural… En 15 años el chavismo le dio a millones de personas –que por ser pobres no tenían papeles de identidad– el estatuto de ciudadano y les permitió votar. Consagró más de 42 por ciento del presupuesto del Estado a las inversiones sociales. Sacó a 5 millones de personas de la pobreza. Redujo la mortalidad infantil. Erradicó el analfabetismo. Multiplicó por cinco el número de maestros en las escuelas públicas (de 65 mil a 350 mil). Creó 11 nuevas universidades. Concedió pensiones de jubilación a todos los trabajadores (incluso a los informales)… Eso explica el apoyo popular que siempre tuvo Chávez, y las recientes victorias electorales de Nicolás Maduro.
¿Por qué entonces las protestas? No olvidemos que la Venezuela chavista –por poseer las principales reservas de hidrocarburos del planeta– ha sido (y será) siempre objeto de tentativas de desestabilización y de campañas mediáticas sistemáticamente hostiles.
A pesar de haberse unido bajo el liderazgo de Henrique Capriles, la oposición perdió cuatro elecciones succesivas. Frente a ese fracaso, su fracción más derechista, ligada a Estados Unidos y liderada por el ex golpista Leopoldo López, apuesta ahora por un golpe de Estado lento. Y aplica las técnicas del manual de Gene Sharp.
En una primera fase: 1) crear descontento mediante el acaparamiento masivo de productos de primera necesidad; 2) hacer creer en la incompentencia del gobierno; 3) fomentar manifestaciones de descontento, e 4) intensificar el acoso mediático.
Desde el 12 de febrero, los extremistas pasaron a la segunda fase, propiamente insurreccional: 1) ulitizar el descontento de un grupo social (una minoría de estudiantes) para provocar protestas violentas, y arrestos; 2) montar manifestaciones de solidaridad con los detenidos; 3) introducir entre los manifestantes a pistoleros con la misión de provocar víctimas en ambos bandos (la experticia balística determinó que los disparos que mataron en Caracas, el 12 de febrero, al estudiante Bassil Alejandro Dacosta y al chavista Juan Montoya fueron hechos con una misma pistola, una Glock calibre 9 mm); 4) incrementar las protestas y su nivel de violencia; 5) redoblar la acometida mediática, con apoyo de las redes sociales, contra la represión del gobierno; 6) obtener que lasgrandes instituciones humanitarias condenen al gobierno por uso desmedido de la violencia; 7) conseguir que gobiernos amigos lancen advertencias a las autoridades locales…
En esa etapa estamos.
¿Está entonces en riesgo la democracia en Venezuela? Sí, amenazada, una vez más, por el golpismo de siempre.
*Director de Le Monde diplomatique en español. Acaba de publicar Hugo Chávez. Mi primera vida.
miércoles, 26 de febrero de 2014
SILVIO RODRIGUEZ LE RESPONDE A RUBEN BLADES
"Las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara sabía algo de eso y decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia, como cuando las encopetadas damas de la alta sociedad salen a hacerle caridad a los que no tienen justicia.
Una revolución es un vuelco, una ruptura, un abrupto cambio de perspectiva. Es cuando los oprimidos dejan de creer en que los que mandan –los que los oprimen– tienen la verdad de su lado, y piensan que el mundo puede ser diferente de como ha sido hasta entonces.
Pero claro que los opresores no se resignan a abandonar sus posiciones de dominio y luchan a vida o muerte por ellas, aunque aparentemente, los “otros” sean sus connacionales: enseguida se enajenan de la mayoría del pueblo, porque las revoluciones –no los golpes de estado– siempre son obra de la mayoría.
En un respetuoso diálogo con el presidente venezolano aunque no tanto con sí mismo, el cantautor Rubén Blades, hace años uno de los abanderados de la canción social en América Latina, expone su concepto de revolución:
Para mí, la verdadera revolución social
es la que entrega mejor calidad de vida a
todos, la que satisface las necesidades
de la especie humana, incluida la necesidad
de ser reconocidos y de llegar al estadio
de auto-realización, la que entrega oportunidad
sin esperar servidumbre en cambio.
Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido
todavía con ninguna revolución[1].
Ni va a ocurrir en ninguna revolución verdadera, Rubén. No era sino la voluntad de mejorar la calidad de vida de la gente lo que inspiró la Reforma Agraria cubana, que entregó parcelas a miles de campesinos sin tierra y, esencial para procurar mejor calidad de vida, fue la alfabetización cubana de 1961, –porque no hay autorrealización sin saber leer– pero enseguida llegaron la invasión de Bahía de Cochinos y el bloqueo económico que es repudiado cada año en la ONU, aunque acaba de cumplir 52.
Me fascina esa idea de que una revolución social “satisface las necesidades de la especie humana”, y claro que eso solo lo hace una revolución cuando se la ve históricamente: no habría democracia ni derechos humanos sin la prédica de los iluministas: sin Voltaire, Montesquieu, Rousseau, pero los que llevaron adelante esas ideas en la práctica social, los que las impusieron como “necesidades de la especie humana” –Danton, Marat, Robespierre , porque las monarquías gobernaban por derecho divino– guillotinaron a la aristocracia francesa que se rebeló contra ellas, la aristocracia que ahogaba en sufrimientos, en miseria los derechos de los sans culottes, acaso los que Evita Perón llamó en su momento “los descamisados” y Martí “los pobres de la tierra”.
El tiempo ha pasado, nos recuerda Blades, pero los derechistas venezolanos llaman “los tierrúos” a esos pobres sin zapatos que ellos explotan en el siglo XXI. Es imposible que una revolución haga felices a los dos grupos, porque la revolución va a dar justicia, y hacer justicia no es una fiesta de cumpleaños.
Es decir que nunca ha habido una revolución social como entiende Blades que debe ser. ¿Será que él no sabe lo que es una revolución social? Según se deduce de lo que escribe, no lo la sido ni la inglesa, ni la francesa, ni la rusa, ni la mexicana, ni mucho menos la cubana que lideró Fidel Castro. Presumo que tampoco la venezolana de hace doscientos años, pese a que Blades escribe de esa Venezuela que ama como “el pueblo de Bolívar”. Y ¿qué hizo el Libertador? ¿Una tranquila y plácida obra de bienestar social? No gritó Patria o Muerte, sino que firmó un decreto de guerra a muerte para los enemigos de la patria, que eran los de la revolución.
Blades no sólo lo proclama ahora en esa respuesta a Maduro, sino que lo cantaba en sus canciones latinoamericanistas: “de una raza unida, la que Bolívar soñó”. Entonces, ¿el intento de realizar el sueño de Bolívar no es el proceso integrador que emprendió Chávez, y que enfrenta a un imperio que nos quiere divididos, sino que únicamente servirá para mover el culo bailando salsa? Y cantar a voz en cuello: “A to’a la gente allá en los Cerritos que hay en Caracas protégela”. A “to’a esa gente” la protegen, además de María Lionza, los médicos de Barrio Adentro, porque esos que gritan y agreden en las calles no se ocuparon jamás de la salud de los venezolanos humildes.
Tal vez fue María Lionza la que los mandó a bajar de los Cerritos, cuando el golpe de estado de abril de 2002, para sitiar el ocupado palacio de Miraflores y exigir el regreso del presidente que habían elegido. No te dejes confundir, Blades, “busca el fondo y su razón”, y trata de entender las revoluciones de la historia, no las que soñamos para tranquilizarnos.
Para Blades, el programa político del chavismo “obviamente no es aceptado por la mayoría de la población”. Lo que quiere decir que la mayoría que eligió a Maduro, no lo es. Blades ignora las 18 elecciones ganadas por el chavismo y el casi 60% de votantes que el PSUV obtuvo en las elecciones de diciembre –que la derecha dijo que sería un plebiscito– y declara mayoría a los representantes de la vieja derecha derrocada por Pablo Pueblo, porque ese hombre –nos recordó Neruda– despierta cada doscientos años, con Bolívar.
Me recuerdo a mí mismo, en los años setenta, en el antiguo apartamento de Silvio Rodríguez, con su puerta negra en la que había golpeado el mundo, descubriendo los primeros trabajos de Rubén Blades con la orquesta de Willy Colón. Nos encantábamos de encontrar una salsa patriótica, “La maleta”, aunque sabíamos que no eran ideas unánimes entre los latinoamericanos. Ninguna idea hondamente renovadora consigue apoyo unánime, al menos cuando aparece: el poder establecido –eso que los norteamericanos llaman stablishment– tiene muchos resortes, muchas maneras de “convencer”, de imponer sus intereses, y sabe que son pocos los que no ceden ante ellos.
Una cosa es cantar y otra vivir lo que se canta, y cantarlo en todas partes. Tengo vivo el recuerdo de ese extraordinario salsero que es Oscar D’Leòn, cantándole, en los años ochenta, a un público cubano que lo adoraba, que llenaba un coliseo de 15 mil localidades para escucharlo y cantar con él. Lo recuerdo feliz, arrojándose al suelo del aeropuerto de La Habana para besar la tierra de la isla al partir y, a las semanas, lo vi abjurando de su viaje a Cuba, cuando los magnates del disco en el Miami contrarrevolucionario, lo acusaron de comunista por cantar en La Habana, y amenazaron con cerrarle todas sus puertas, que eran también las más lucrativas de su realización como artista.
Oscar sabía que esa derecha, esa burguesía –y mucho menos el poder imperial que tenían detrás– no bromeaban: a Benny Moré, que era el mejor cantante de América Latina, la RCA Víctor no le grabó un disco más cuando decidió quedarse a vivir y a cantar en la Cuba revolucionaria.
Todo me lo explico, pero tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser."
Silvio Rodriguez
Una revolución es un vuelco, una ruptura, un abrupto cambio de perspectiva. Es cuando los oprimidos dejan de creer en que los que mandan –los que los oprimen– tienen la verdad de su lado, y piensan que el mundo puede ser diferente de como ha sido hasta entonces.
Pero claro que los opresores no se resignan a abandonar sus posiciones de dominio y luchan a vida o muerte por ellas, aunque aparentemente, los “otros” sean sus connacionales: enseguida se enajenan de la mayoría del pueblo, porque las revoluciones –no los golpes de estado– siempre son obra de la mayoría.
En un respetuoso diálogo con el presidente venezolano aunque no tanto con sí mismo, el cantautor Rubén Blades, hace años uno de los abanderados de la canción social en América Latina, expone su concepto de revolución:
Para mí, la verdadera revolución social
es la que entrega mejor calidad de vida a
todos, la que satisface las necesidades
de la especie humana, incluida la necesidad
de ser reconocidos y de llegar al estadio
de auto-realización, la que entrega oportunidad
sin esperar servidumbre en cambio.
Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido
todavía con ninguna revolución[1].
Ni va a ocurrir en ninguna revolución verdadera, Rubén. No era sino la voluntad de mejorar la calidad de vida de la gente lo que inspiró la Reforma Agraria cubana, que entregó parcelas a miles de campesinos sin tierra y, esencial para procurar mejor calidad de vida, fue la alfabetización cubana de 1961, –porque no hay autorrealización sin saber leer– pero enseguida llegaron la invasión de Bahía de Cochinos y el bloqueo económico que es repudiado cada año en la ONU, aunque acaba de cumplir 52.
Me fascina esa idea de que una revolución social “satisface las necesidades de la especie humana”, y claro que eso solo lo hace una revolución cuando se la ve históricamente: no habría democracia ni derechos humanos sin la prédica de los iluministas: sin Voltaire, Montesquieu, Rousseau, pero los que llevaron adelante esas ideas en la práctica social, los que las impusieron como “necesidades de la especie humana” –Danton, Marat, Robespierre , porque las monarquías gobernaban por derecho divino– guillotinaron a la aristocracia francesa que se rebeló contra ellas, la aristocracia que ahogaba en sufrimientos, en miseria los derechos de los sans culottes, acaso los que Evita Perón llamó en su momento “los descamisados” y Martí “los pobres de la tierra”.
El tiempo ha pasado, nos recuerda Blades, pero los derechistas venezolanos llaman “los tierrúos” a esos pobres sin zapatos que ellos explotan en el siglo XXI. Es imposible que una revolución haga felices a los dos grupos, porque la revolución va a dar justicia, y hacer justicia no es una fiesta de cumpleaños.
Es decir que nunca ha habido una revolución social como entiende Blades que debe ser. ¿Será que él no sabe lo que es una revolución social? Según se deduce de lo que escribe, no lo la sido ni la inglesa, ni la francesa, ni la rusa, ni la mexicana, ni mucho menos la cubana que lideró Fidel Castro. Presumo que tampoco la venezolana de hace doscientos años, pese a que Blades escribe de esa Venezuela que ama como “el pueblo de Bolívar”. Y ¿qué hizo el Libertador? ¿Una tranquila y plácida obra de bienestar social? No gritó Patria o Muerte, sino que firmó un decreto de guerra a muerte para los enemigos de la patria, que eran los de la revolución.
Blades no sólo lo proclama ahora en esa respuesta a Maduro, sino que lo cantaba en sus canciones latinoamericanistas: “de una raza unida, la que Bolívar soñó”. Entonces, ¿el intento de realizar el sueño de Bolívar no es el proceso integrador que emprendió Chávez, y que enfrenta a un imperio que nos quiere divididos, sino que únicamente servirá para mover el culo bailando salsa? Y cantar a voz en cuello: “A to’a la gente allá en los Cerritos que hay en Caracas protégela”. A “to’a esa gente” la protegen, además de María Lionza, los médicos de Barrio Adentro, porque esos que gritan y agreden en las calles no se ocuparon jamás de la salud de los venezolanos humildes.
Tal vez fue María Lionza la que los mandó a bajar de los Cerritos, cuando el golpe de estado de abril de 2002, para sitiar el ocupado palacio de Miraflores y exigir el regreso del presidente que habían elegido. No te dejes confundir, Blades, “busca el fondo y su razón”, y trata de entender las revoluciones de la historia, no las que soñamos para tranquilizarnos.
Para Blades, el programa político del chavismo “obviamente no es aceptado por la mayoría de la población”. Lo que quiere decir que la mayoría que eligió a Maduro, no lo es. Blades ignora las 18 elecciones ganadas por el chavismo y el casi 60% de votantes que el PSUV obtuvo en las elecciones de diciembre –que la derecha dijo que sería un plebiscito– y declara mayoría a los representantes de la vieja derecha derrocada por Pablo Pueblo, porque ese hombre –nos recordó Neruda– despierta cada doscientos años, con Bolívar.
Me recuerdo a mí mismo, en los años setenta, en el antiguo apartamento de Silvio Rodríguez, con su puerta negra en la que había golpeado el mundo, descubriendo los primeros trabajos de Rubén Blades con la orquesta de Willy Colón. Nos encantábamos de encontrar una salsa patriótica, “La maleta”, aunque sabíamos que no eran ideas unánimes entre los latinoamericanos. Ninguna idea hondamente renovadora consigue apoyo unánime, al menos cuando aparece: el poder establecido –eso que los norteamericanos llaman stablishment– tiene muchos resortes, muchas maneras de “convencer”, de imponer sus intereses, y sabe que son pocos los que no ceden ante ellos.
Una cosa es cantar y otra vivir lo que se canta, y cantarlo en todas partes. Tengo vivo el recuerdo de ese extraordinario salsero que es Oscar D’Leòn, cantándole, en los años ochenta, a un público cubano que lo adoraba, que llenaba un coliseo de 15 mil localidades para escucharlo y cantar con él. Lo recuerdo feliz, arrojándose al suelo del aeropuerto de La Habana para besar la tierra de la isla al partir y, a las semanas, lo vi abjurando de su viaje a Cuba, cuando los magnates del disco en el Miami contrarrevolucionario, lo acusaron de comunista por cantar en La Habana, y amenazaron con cerrarle todas sus puertas, que eran también las más lucrativas de su realización como artista.
Oscar sabía que esa derecha, esa burguesía –y mucho menos el poder imperial que tenían detrás– no bromeaban: a Benny Moré, que era el mejor cantante de América Latina, la RCA Víctor no le grabó un disco más cuando decidió quedarse a vivir y a cantar en la Cuba revolucionaria.
Todo me lo explico, pero tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser."
Silvio Rodriguez
sábado, 22 de febrero de 2014
Socialistas Allendistas: Leopoldo López,La Internacional Socialista y la do...
Socialistas Allendistas: Leopoldo López,La Internacional Socialista y la do...: Los diarios chilenos consignan hoy fotos y comentarios del encuentro que el dirigente golpista Leopoldo López tuvo con la entonces candida...
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